Reina,
Invades
mis dìas.
sin derecho alguno.
Contra la ley y las buenas costumbres
que proclamas.
Eres tù el ojo,
el oido
vigilante
clavado
en mis noches
insomnes.
Siento tu respiraciòn
en mi pequeña pieza.
Desde tu palacio
orquestas triquiñuelas
diriges a tu tropa.
.
Me temes.
Que soy yo,
sencilla mujer,
humilde poeta
que desata tus tempestades
insana obsesiòn?
Yo si lo sé. .
