Soy la dueña absolura de mis dìas

y sus noches.

Conozco mi destino y sus misterios.

Lo determino a voluntad trazada en tiza blanca.

No bucearè a las profundidades marinas

en pos del cofre oxidado del pasado.

Hoy recibo el dìa con la cara limpia.

Camino segura por la empalizada de bunganvilias

turquesas, rosadas y violetas,

Mil colores cubren mi sombra.

Aspiro con deleite la fragancia de los jazmines,

que asoman a mi ventana.

Susurran canciones de amor ilusionadas,

Sigo adelante como es mi deber

La mirada fija en la meta.

No hay tiempo ya para dar marcha atràs.

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