Frente al barranco,
no siento miedo.
Me invade un placer conocido.
Recorre mis venas
hoy que la vida es opaca,
el tiempo lento
soy sola.
Si un ventarrón lanzara mi cuerpo hacia el abismo,
hincharía los pulmones,
aspirarìa la fragancia intensa
de la vida.
Sentirìa a ese gusto por lo prohibido,
el atractivo del peligro,
atrae como un imàn
hacia las profundidades
Soy nuevamente la equilibrista
que juega a no morir..

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