Esta mañana sigue siendo invierno para mi maldición.
Mediocre de garúas que enrendan mi pelo y lo humedecen.
Abro la ventana para imaginar un brillo de sol a lo lejos.
Vana esperanza.
Faltan muchos días aún para esta pena.
Dame la mano y peina estos pelitos caídos sobre mi frente.
Soy feliz de saberte cerca.
Tibio a mi lado.
Compartiendo inviernos como silencios.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados