En aquel entonces todo sonreía ante nuestras miradas.

La mía, que descubría el barrio de Matute.

El bosquecito de Letras de San Marcos.

Fue en un concierto .

Un viernes después de clases.

Nos miramos y nos reconocimos como años atrás.

Me fui con él y dejé todo atrás.

Al actor infiel y su ego inmenso.

Y nuestro amor, leal y noble duró mucho más que los pitonisos supusieron.

El respeto y la lealtad  de esa familia  bordada con hilos de oro en mi corazón.

Y dejé el grupo de teatro por el grupo Delpueblo.

Embrujada por la música y los ojos de mi baterista.