Aún a pesar de las noches en vela, soy libre.

Las visitas de espítiritus que susurran espantos.

Tú, rodeada de tu cúpula, yo aferrada a la mano de   mi Señor Grande.

Ambas luchamos, resistimos el cruel destino.

Abatidas  por momentos, una única conseción. 

Desesperar ante la llegada de la mañana en blanco.

Tú bailas, yo escribo.

Nuestras son las armas,

Las trincheras.

Una encerrada entre mujeres.

La otra embestida por su propia mente.

Soledad entre soledades.

Coraje y ánimo,

Nos anima la búsqueda de la belleza.

Tu bailas, yo escribo.

Maneras desesperadas de escapar  de nuestras realidades.