Acepto que nunca sentiste tedio, pero dime si alguna vez se inflamó tu piel al leer una novela o al solo roce de otra piel. Si es así, no lo niegues.

Toma tus propiedades más elementales. Un reloj, agua, un poco de comida. Envuelvelos en un pequeño atado y sígueme.

Sé que tu vida es afixiante. La angustia no te permite comer. Olvidaste la risa hace tiempo. Quizás desde la fatídica fecha en la que te unieron al hombre que no amabas.

No sientas culpa por ello. A veces confundimos el amor con las ganas de salir, de huir de la tutela familiar y por desesperación no somos concientes que nos engarzamos a un collar de brillantes. Una joya sí, pero que oprime el alma.