Fue muy sencillo amansar los sueños de cada noche. Eran dulces, como la ternura de mi padre llevandome en vilo de nuevo a la cama. Una novia de 3 años envuelta en retazos de tules en camino al altar. Ante éste un cura hablando en latín. Lo había visto en las misas del centro de Lima, acompañada de mi abuela.
Otras noches soñaba con la música que había escuchado. Me inquietaba esa rumba que ´bailaba la morena lavandera de mi casa. " María La Onde " que tiene esa negra que amarra a los hombres ". Era un sortilegio que descifré muy pronto.Casi una niña.
Luego, al crecer por azahares del destino me convertí en productora de conciertos de salsa. Supe que era un tema popular cubano.
Le pedí, supliqué a los mùsicos de Willie Colón tocaran siquiera esa parte de la canción. Me temblaron hasta las entrañas de la emoción.
" María Bonita " la cantaba mi mama Gerarda para que yo pudiera lavarme el pelo sin chillar. Hace poco compré el disco. Mi padre también la tarareaba al llevarme al mar. Claro que ni Ancón era Acapulco, ni mi papi era Agustín Lara. Sin embargo, " María Bonita " era siempre yo. Para mi padre y mi nana. Para el odio y celos de mi madre.
Para colmo nací un 28 de julio. Aniversario Patrio. Mis celebraciones se recuerdan todavía...son leyendas . En pleno invierno, mi padre consiguió instalar un carrito de helados D´onofrio en el jardín de mi casa. Mi hermana y yo nos disputàbamos cual bestias los helados más caros y las invitadas se conformaban con los chups de hielo. El 29 de julio, mi padre me hacía sentar en la sillita que aùn poseeo. Me decía: " Ves? Todos esos soldaditos marchan para rendir homenaje a tu santo. Yo desde ese trono de patas cortas los contemplaba con la dignidad de la reina Isabel.
Y fueron las noches quienes dictaban mis sueños. Esos sueños que luego fueron metas.
Mi madre gritaba reclamando por su descanso. Esa chica no es normal, Chando. Mi padre como buen médico, no contestaba. Fijaba sus hermosos ojos verdes en el jardín. La mirada perdida. Unico modo de callar a mi madre. El dignóstico lo conocía él. Solo él que lo guardó bajo 7 llaves durante 27 años.

Un angel Llora - Anette moreno