No recuerdo bien cuando me regalaron el triciclo.

 Pero  sí cómo aprendí a burlarme de la  noche.

Desde niña supe dominar la noche y sus  sueños.Nunca permitì las visitas de pesadillas ni espantos.

Los sueños gobernaron como un saltimbanqui incesante.mi vida.A veces amanecía con una ilusiòn grande en el corazòn sin saber el por què. Esperaba que el tiempo me regalara una vida distinta a la de una niña bien educada. Buscaba experimentar los bordes donde se separan o se unen la lucidez de la locura. Y eso  me hacìa sentir importante.Ser audaz, imaginar y buscar  el  peligro.. Una equilibrista al borde del precipicio

Me trepaba al tren de cada aventura que me entusiasmara lo suficiente como para dejar de ser yo misma. .

Un dìa pasó un circo. Me fui apeada a la carreta del trapecista. Ese era el sueño más acariciado, más ansiado. Ser libre, dejar  las convenciones . Unirme a la alegría perpetua del espéctaculo .

Recorrer los caminos,  Era la fascinasiòn de una vida distinta, sin  normas,..

En esa época fui extrañamente feliz . La troupee  se había convertido en mi familia. No extrañaba nada de mi vida de niña de mi casa.. 

Carecía absolutamente de sentido comùn, de responsabilidades  pero era libre como nunca antes . Y yo amaba esa libertad que lindaba con mi propia destrucciòn..

Amaba al trapecista y cada dìa era digno de ser celebrado., cada noche, una fiesta. 

Hasta que la libertad se convirtiò en rutina.y los dìas tan parecidos a  los de la gente normal. Se apagaron las luces y las risas para mì..

Un día, aconsejada por la mismìsima noche sonè que regresaba.

Volví cabizbaja a la casa de mis padres. Había perdido la alegrìa del circo y solo querìa dormir.Mis dìas habían sido agotadores y el sueño llegò pesado.

La calma  no duró lo suficiente. Me fui otra vez tras los pasos de un hombre cuyos ojos penetrantes  me habìan llamado en sueños.

Lo seguì mansamente.Yo buscaba la intensidad de su mirada para seguir viviendo.

Su amor fue breve.El mío seguìa respirando por sus poros.  

Una noche me confesò que amaba a otra. Las gitanas me lo previnieron desde antes..

En la mañana, me impuse al dolor  que me cruzaba el alma.

Lo seguì por las  largas cuadras sucias.

Se detuvo ante una casa  humilde que abriò sus puertas   de par en par.

Salieron unos niños riendo.

No quize ver más.

Regresé por las mismas largas cuadras sucias..  

El sueño apareció dulce entre las lágrimas susurrantes.

Pronto vendrà el hombre que te amará con un amor que no conoces, me dijo al oìdo.

Mis sueños nunca mienten.

Ahora con màs años encima, vivo felizmente en paz.

Era el ingrediente que nunca conocì.

Muchos sueños inquietantes han dado lugar a la serenidad.

Todavìa me burlo de las noches, de los sueños.,

solo les reclamo que nunca  

me hablaron de  la verdad, de la serenidad

Los sueños se esfuman y se olvidan.

La felicidad es fugaz pero verdadera

Yo la gozo mientras  decida lo contrario.